Cómo afecta la edad de los padres a la salud genética del bebé: lo que muestran las cifras
A medida que aumenta la edad materna, sube la probabilidad de alteraciones cromosómicas como el síndrome de Down, y la edad paterna después de los 40 aproximadamente se relaciona con un pequeño aumento de nuevos cambios genéticos. La mayoría de los embarazos a edades más avanzadas dan como resultado bebés sanos, y su obstetra o ginecólogo o un asesor genético puede revisar su riesgo personal.
Por qué la edad puede importar
La edad no cambia la capacidad de una persona para amar o cuidar a un hijo, pero sí puede afectar la probabilidad de ciertos cambios genéticos en los óvulos y los espermatozoides. Con el paso del tiempo, aumenta la probabilidad de un error cuando el óvulo se divide, lo que puede provocar un cromosoma de más o de menos. Los espermatozoides también pueden desarrollar nuevos cambios genéticos con los años. Por eso la edad se incluye en las conversaciones sobre las pruebas prenatales.
Lo que muestran las estadísticas
- La probabilidad de alteraciones cromosómicas, como la trisomía 21 (síndrome de Down), aumenta poco a poco con la edad materna: es mayor después de los 35 años y todavía más después de los 40.
- Incluso a edades más avanzadas, la mayoría de los embarazos dan como resultado bebés sanos. En la mayoría de las edades, la probabilidad de una alteración cromosómica sigue estando muy por debajo del 50 por ciento.
- La edad paterna superior a unos 40 años se relaciona con un pequeño aumento de nuevos cambios genéticos. Este efecto suele ser menor que el de la edad materna.
- Los antecedentes familiares, las pérdidas de embarazos anteriores y los resultados de las pruebas de detección suelen darle a su equipo de salud más información que la edad por sí sola.
Opciones de detección en Estados Unidos
ACOG recomienda que a todas las personas embarazadas se les ofrezcan pruebas prenatales de detección, sin importar su edad. Entre las opciones están el análisis de ADN fetal libre en la sangre materna (también llamado NIPT), que usa una muestra de sangre de la madre en el primer o segundo trimestre, y las ecografías y los análisis de sangre del primer trimestre. Las pruebas diagnósticas, como la biopsia de vellosidades coriales (CVS) o la amniocentesis, pueden confirmar los resultados, pero conllevan un pequeño riesgo de aborto espontáneo. Muchos proveedores recomiendan hablar de estas opciones desde el principio para que tenga tiempo de decidir.
Saber más
- NIH: Pregnancy (NICHD)
- CDC: Pregnancy
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Descárgala en App StoreSolo información general; no sustituye el consejo de tu médico o partera.