Ácido fólico, yodo y vitamina D: nutrientes clave en el primer trimestre
Al inicio del embarazo, el ácido fólico, el yodo y la vitamina D son los nutrientes que más se mencionan. Ayudan al desarrollo temprano del cerebro y la columna, a la función de la tiroides y a la salud de los huesos. Muchos proveedores de salud en Estados Unidos recomiendan hablar sobre los suplementos lo antes posible, sobre todo si tu alimentación es limitada o si tienes una enfermedad de tiroides.
Las primeras 13 semanas de embarazo son un periodo en el que se forman muchos sistemas del cuerpo. Por eso, tres nutrientes aparecen tan seguido: ácido fólico, yodo y vitamina D.
Por qué es importante el ácido fólico
El ácido fólico es la forma sintética del folato, una vitamina del complejo B. Consumir suficiente ácido fólico antes de la concepción y al inicio del embarazo reduce el riesgo de defectos del tubo neural. Son problemas graves del cerebro y de la médula espinal.
El tubo neural se forma muy temprano, muchas veces antes de que la persona sepa que está embarazada. Por eso, el ácido fólico suele hablarse antes de la concepción o en cuanto se confirma el embarazo.
- Los CDC y el ACOG recomiendan 400 microgramos (0.4 mg) de ácido fólico al día para la mayoría de las personas que podrían embarazarse.
- Si tienes un riesgo más alto, como un embarazo anterior afectado por un defecto del tubo neural, tu proveedor podría recomendarte una dosis mayor.
- El folato también ayuda a formar glóbulos rojos y a la creación de células, procesos que son muy activos al inicio del embarazo.
Por qué es importante el yodo
El yodo es necesario para producir las hormonas tiroideas. Estas hormonas ayudan a que el cerebro y el sistema nervioso del bebé se desarrollen, sobre todo durante el primer trimestre.
Las necesidades de yodo aumentan durante el embarazo, porque tu cuerpo sostiene a la vez a ti y al bebé. El ACOG recomienda 220 microgramos de yodo al día durante el embarazo. Muchas vitaminas prenatales incluyen yodo, y tu proveedor podría sugerirte un suplemento si tu alimentación no cubre esta necesidad.
- Es posible que tu consumo de yodo sea bajo si no usas sal yodada o si comes pocos mariscos o lácteos.
- Si tienes una enfermedad de tiroides, tu proveedor decidirá por separado si el yodo es adecuado para ti.
- Un exceso de yodo también puede afectar la función de la tiroides, así que evita los suplementos de dosis altas a menos que tu proveedor te los recomiende.
Lo que debes saber sobre la vitamina D
La vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio y favorece la salud de los huesos. Durante el embarazo, también participa en la función del sistema inmunitario y en el desarrollo óseo del bebé.
No existe un plan único para todas las personas. Tu nivel de vitamina D depende de la exposición al sol, la alimentación, el tono de piel, la temporada del año, el peso corporal y de si un análisis de sangre muestra una deficiencia.
- En Estados Unidos, la cantidad diaria recomendada durante el embarazo es de 600 UI (15 microgramos). Muchas vitaminas prenatales contienen una parte o toda esta cantidad.
- Los proveedores suelen revisar la vitamina D cuando la exposición al sol es limitada o cuando el riesgo de deficiencia es mayor. Las dosis más altas generalmente se basan en los resultados del análisis de sangre.
- No se recomienda tomar dosis muy altas sin orientación médica, porque la vitamina D puede acumularse hasta niveles peligrosos.
Cómo suele verse esto en la práctica
Al inicio del embarazo, la atención suele centrarse en un plan básico claro, más que en muchos suplementos sueltos. Por lo general, esto significa una vitamina prenatal y, además, suplementos extra elegidos según tu alimentación y tus resultados de laboratorio.
- Ácido fólico, como el nutriente preventivo clave del inicio del embarazo.
- Yodo, si no lo obtienes en cantidad suficiente de tu alimentación o de tu vitamina prenatal.
- Vitamina D, sobre todo si es probable una deficiencia o si una prueba la confirma.
Cuándo hablar con tu proveedor sobre suplementos
Algunas situaciones hacen más importante una revisión temprana de la nutrición.
- Enfermedad de tiroides o tratamiento para una condición de tiroides.
- Un embarazo anterior afectado por un defecto del tubo neural.
- Una dieta restrictiva, una alimentación vegana o náuseas y vómitos intensos.
- Vitamina D baja en un análisis de sangre.
- Tomar varios suplementos a la vez, lo que puede llevar a duplicar algunos nutrientes.
Señales de alarma
Los suplementos rara vez causan síntomas de emergencia por sí solos. Sin embargo, algunos síntomas requieren atención médica inmediata.
- Vómitos intensos o que empeoran y te impiden comer o beber.
- Síntomas que podrían indicar problemas de tiroides, como cansancio marcado, latidos acelerados, temblor, somnolencia inusual o ansiedad intensa.
- Dolor fuerte, sangrado o un cambio repentino en cómo te sientes, en cualquier etapa.
- Reacciones inusuales después de empezar un suplemento, como sarpullido, hinchazón o dolor de estómago.
En resumen
El ácido fólico, el yodo y la vitamina D son los tres nutrientes que más se mencionan al inicio del embarazo. El ácido fólico ayuda a prevenir defectos del tubo neural, el yodo apoya la tiroides y el desarrollo del cerebro del bebé, y la vitamina D favorece los huesos y la salud en general. El mejor plan depende de tu alimentación, de tus resultados de laboratorio y de tus factores de riesgo personales, así que pregunta a tu proveedor o partera qué suplementos son adecuados para ti.
Saber más
- NIH: Pregnancy (NICHD)
- CDC: Pregnancy
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Descárgala en App StoreSolo información general; no sustituye el consejo de tu médico o partera.